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Video| “Una tortura”: el miedo se apodera de los palestinos en Europa mientras esperan noticias de sus seres queridos en Gaza

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La ONU ha pasado de describir la situación como una “catástrofe humana” a decir que será “aún más infernal”. El último mensaje que Ahmad recibió de sus seres queridos fue el sábado pasado, y desde entonces no ha sabido nada. Como él, miles de palestinos en Europa anhelan recibir mensajes desde Gaza.

Desde el estallido de la guerra en Gaza, la familia de Ahmad Salama, repartida entre Alemania y Arabia Saudí, está pegada al televisor.

Aunque las noticias del conflicto son muy angustiantes, es la única forma que tienen de saber cómo les va a sus familiares que huyeron del norte de Gaza al sur.

Este palestino de 23 años, que lleva seis estudiando en Alemania, recibe noticias de Zahr, la tía de su padre, una vez a la semana.

“Es angustioso, sólo podemos enviarles mensajes de Whatsapp y esperar una respuesta. Tenemos la televisión encendida todo el tiempo para asegurarnos de que la parte donde están no ha sido bombardeada o de que no hay problemas“, explica Ahmad a Euronews.

Nos levantamos todos los días sabiendo que existe la posibilidad de que no estén allí… Si los perdemos, ni siquiera sé cómo lo sabremos.

 Ahmad Salama 

“Nos levantamos todos los días sabiendo que existe la posibilidad de que no estén allí… Si los perdemos, ni siquiera sé cómo lo sabremos. Así que nos limitamos a ver las noticias y a esperar cuatro o cinco días a que nos respondan”, añadió.

El último mensaje que recibieron fue el sábado pasado, poco después del fin del alto el fuego entre Israel y Hamás; desde entonces, no han sabido nada.

Saben que Zahra está en la segunda ciudad de Gaza, Jan Yunis, pero también saben que la guerra está ganando impulso allí.

La ciudad, en la que antes vivían unas 200 000 personas, ha duplicado su tamaño con la llegada de desplazados del norte de Gaza.

La ONU ha pasado de describir la situación como una “catástrofe humana” a decir que será “aún más infernal” para los palestinos.

Mientras tanto, para la familia Ahmad y el resto de la población palestina de Europa, cada mensaje de voz desde Gaza supone un momento de alivio.

Ahmad Salama y su familia
Ahmad Salama y su familiaFamily archive

Voces de Gaza

No sabemos qué hacer. Vinimos al sur porque nos dijeron que sería seguro, y ahora también están bombardeando el sur.

 Zahr 

“No sabemos qué hacer. Vinimos al sur porque nos dijeron que sería seguro, y ahora también están bombardeando el sur”, es lo primero que escucha Ahmad cuando pulsa el play en el mensaje de voz de Whatsapp.

Es la tía de su padre quien continúa describiendo su situación: “Me torturan. Cuando oscurece, tengo mucho miedo. No puedo dormir y la noche es muy larga. No hay electricidad, así que espero siete horas antes de volver a ver el sol”.

Después de que su casa en el norte de Gaza fuera bombardeada dos veces mientras estaban allí, Zahr y su familia huyeron hacia el sur. Nada más huir, su casa fue bombardeada por tercera y última vez.

Ahora viven en Jan Yunis gracias a unos amigos que pudieron acogerlos, junto con otras 22 personas.

Sin embargo, al huir rápidamente, dejaron todas sus pertenencias en su casa bombardeada en el norte. No tienen comida, ni electricidad, ni Internet, ni ropa de abrigo y cada vez hace más frío.

No hay nada que comprar, y Zahr dice que la poca ayuda humanitaria que llega desaparece en segundos.

“Es básicamente como una ruleta rusa y están intentando averiguar qué hacer. O se quedan y una bomba los mata, o huyen y pueden morir en el camino”, dijo Ahmad.

“Estoy nervioso todos los días porque podría despertarme y oír de mi padre que hemos perdido a nuestra familia. Tengo que vivir con este miedo porque al final no hay nada seguro”, añadió.

Ahmad dice que cuando entra en Internet y ve a toda una familia con su mismo apellido entre los nombres de personas fallecidas, se estremece al pensar que podrían ser sus primos segundos.

Una mujer llora en el hospital de Khan Younis los cadáveres cubiertos de su hijo y su marido, muertos en un bombardeo del ejército israelí sobre la Franja de Gaza.
Una mujer llora en el hospital de Khan Younis los cadáveres cubiertos de su hijo y su marido, muertos en un bombardeo del ejército israelí sobre la Franja de Gaza.Fatima Shbair/Copyright 2023 The AP. All rights reserved.

La guerra en Jan Yunis se recrudece

Las Naciones Unidas calcula que en Gaza hay al menos 1,9 millones de desplazados internos, cerca del 80 % de la población.

Los bombardeos se han intensificado desde el fin del alto el fuego y el Ministerio de Sanidad palestino de la Franja de Gaza, gobernada por Hamás, calcula que 15 500 personas han muerto desde el 7 de octubre.

“La vida es difícil, se ha vuelto muy prehistórica. Puedo ver los aviones de Israel sobre mí todo el tiempo. Lo hemos perdido todo, pero gracias a Dios no hemos perdido a ningún miembro de nuestra familia”, continúa Zahr desde Jan Yunis.

Las cosas se están complicando para los palestinos cuyas familias sobreviven en Gaza. Sin Internet ni electricidad en la zona, temen que este pueda ser el último mensaje que reciban de sus seres queridos.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Rafah es ahora el único lugar del territorio donde todavía se puede distribuir una ayuda humanitaria limitada.

Es muy poca la ayuda que llega a Jan Yunis, y el acceso a las zonas situadas más al norte está cortado.

“Es desgarrador. Te enfadas al mismo tiempo que lloras porque te sientes impotente, y quieres ayudar, pero no sabes cómo“, dice Ahmad.

“Es una combinación de sentimientos muy desagradables”, añade.

Mientras tanto, Zahr sueña con regresar a su hogar en el norte de la franja. Habla del final de la guerra y de la esperanza de regresar y alquilar un apartamento para vivir.

No te preocupes por nosotros“, dice en su despedida, “espero que todo acabe bien“.

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