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La competencia por la Mejor Película y la Mejor Dirección promete ser memorable

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Redacción, 11 de Febrero.- Como en 1994, Jane Campion y Steven Spielberg se enfrentan en las dos categorías principales, pero Paul Thomas Anderson busca su primer Oscar y Kenneth Branagh puede dar la sorpresa

Empecemos diciendo una gran verdad: no importa a quién nominen, siempre habrá reclamos, olvidos, sorpresas y mucha gente repitiendo una frase como si fueran los primeros en la historia en decirlo: “¿Era para el Oscar?”. No importa quién gane, a la mañana siguiente se escuchará eso. Da igual si lo recibe Corazón valiente, Forrest Gump o Sin lugar para los débiles.

Hay títulos que la gente ya olvidó por completo y, aunque se esfuerce, no podrá recordarlos. Hay ganadoras que son clásicos; hay clásicos que no ganaron nada y ni siquiera llegaron a competir. Pero una vez que se da la lista, se juega con lo que hay, porque tomarse en serio el azar que unió a estos títulos es darle demasiado valor y les quita su gracia. El martes 8 de febrero se dio el puntapié inicial para la fiesta de los Oscar 2022, y allá vamos.

“Drive My Car”, de Ryūsuke Hamaguchi, se basa en un cuento de Haruki Murakami, del libro “Hombres sin mujeres”.
Este año la categoría de Mejor Película tuvo, como mucho, una sola sorpresa: Drive My Car, el primer film japonés en ese rubro. Las reglas y la academia han cambiado durante las décadas y antes esto era impensado. Por eso gente como Akira Kurosawa, Mikio Naruse, Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu no pudieron tener el privilegio que hoy tiene Ryûsuke Hamaguchi, en su primera nominación a Mejor Director también.

Las 10 películas nominadas son Belfast, Duna, El poder del perro, Amor sin barreras, El callejón de las almas perdidas, Rey Richard, Drive My Car, Licorice Pizza, No mires arriba y CODA. Aunque en varias ocasiones han ganado títulos que no coincidieron en la nominación a Mejor Dirección, esto es más una rareza que una constante. Además, el Oscar a la Mejor Dirección ratifica los valores de una película. Pero desde que en 2010 se volvió a elegir más de cinco películas, siempre hay directores que ven cómo sus obras les ganan y logran lo que ellos no. Este año hay 10 películas y cinco directores. Los cinco dirigen títulos en competencia.

“Amor sin barreras”: el amor de Hollywood por Hollywood podría ayudar a Spielberg.
Ellos son, además de Hamaguchi, Steven Spielberg (Amor sin barreras), Paul Thomas Anderson (Licorice Pizza), Jane Campion (El poder del perro) y Kenneth Branagh (Belfast). Los cinco son también productores de sus films y tres de ellos también compiten en el rubro de Mejor Guión, con lo cual estos cinco nombres acumulan 13 nominaciones.

Sin duda, estos cinco directores son las estrellas de esta edición de los premios de la Academia. Aunque hay tendencias y favoritos, todavía falta mucho para la entrega y puede haber cambios de viento, como de hecho pasó con las nominaciones. El juego comienza. Ya hablamos del director de Drive My Car, pasemos a los demás.

Spielberg había recibido su última nominación a Mejor Dirección una década atrás, por Lincoln y, aunque ya ha ganado dos veces como realizador, en los últimos años había quedado algo relegado. Sus dos victorias fueron los noventa, con La lista de Schindler (1993) y Rescatando al soldado Ryan (1998). En total acumula ocho nominaciones en esa categoría a lo largo de su carrera, desde Encuentros cercanos del tercer tipo (1977). Pero si sumamos su condición de productor de películas, su total alcanza nada menos que a 19 nominaciones y tres premios.

“Licorice Pizza”, la película de Paul Thomas Anderson, otra candidata al Oscar.
Anderson solo ha dirigido nueve largometrajes en toda su carrera pero tiene tres nominaciones a Mejor Dirección y acumula ocho en total, generalmente a Mejor Guión Original, categoría en la cual este año tiene alguna chance (como todo aquel que ha acumulado ceremonias de las que ha salido con las manos vacías). Licorice Pizza logró sólo tres nominaciones en total y las tres son para él. Eso aumentaría sus chances en cualquier otro año, pero esta vez otros dos realizadores están en la misma situación. Por fortuna para Anderson, Campion compite en Mejor Guión Adaptado.

Justamente la directora neozelandesa es la favorita. En la ceremonia de 1994 ella competía fuerte contra Spielberg, que terminó ganando siete premios por La lista de Schindler. Campion había dirigido La lección de piano (1993), otra gran favorita. Tres Oscars ganó: Mejor Actriz, Mejor Actriz Secundaria y, para la propia Campion, Mejor Guión original.

Campion fue la segunda mujer nominada al Oscar a Mejor Dirección y la primera en estar en esa categoría y en Mejor Película. Spielberg y ella se vuelven a encontrar en 2022, pero ahora Campion tiene más chances, porque a la academia le interesan más las compensaciones que los méritos de cada película. Si no gana sus tres nominaciones es muy probable que gane una, Mejor Dirección probablemente. Pero hay un quinto nominado que tal vez haya llegado para poner las predicciones cabeza abajo.

“El poder del perro”, de Jane Campion, es un western del siglo XX con una historia de homosexualidad en el centro de la trama.
Branagh es otro habitué de los premios Oscar, tal vez el más raro. Este año también acumula tres nominaciones, con serias chances de ganar por el guión de Belfast, pero puede dar una sorpresa. Branagh está nominado por segunda vez a mejor realizador: la primera había sido Enrique V (1989), su opera prima.

Pero Branagh tiene el raro privilegio de haber competido en los rubros de Mejor Director, Mejor Guión y —acá la rareza— Mejor Cortometraje de Ficción por Swan Song (1992) y Mejor Actor Secundario por Mi semana con Marilyn (2011). Tiene en su haber un total de ocho nominaciones y ningún premio. ¿Será este el año de la revancha?

Esta vez los directores marcan el camino a la Mejor Película. Los candidatos más fuertes son, en este orden, El poder del perro, Belfast y Amor sin barreras. No está dicha la última palabra, pero ahí están los favoritos.

Campion cumple con la agenda de inclusión y además de la deuda que alguien podría creer que la Academia tiene con ella (¡no tiene ninguna, son solo premios!) hay que sumarle una más sutil: Secreto en la montaña (2005) fue en su momento una gran candidata al Oscar a Mejor Película pero, de forma absolutamente sorpresiva, no llegó a ganar el premio. El poder del perro es un western del siglo XX con una historia de homosexualidad en el centro de su trama: tal vez la Academia sienta culpa al recordar aquella entrega.

Belfast reúne todos los ingredientes de la nostalgia que tanto gusta en la industria: en la línea de Amarcord y Roma, cuenta los recuerdos de infancia del realizador. Es una película muy al gusto académico. Filmada parcialmente en blanco y negro y con grandes actores, tiene todo para dar la sorpresa o al menos dividir los premios principales.

El maestro Spielberg mira todo desde un poco más atrás. Amor sin barreras es una remake de un clásico muy querido que en su momento arrasó con los premios y el amor por Hollywood que tiene Hollywood puede ayudarlo, pero eso se verá con el correr de los días.

Por si acaso, y con mucha inteligencia, el próximo film del director serán sus recuerdos de adolescencia, y nada menos que David Lynch interpretará al gran maestro John Ford. Si Spielberg no gana este año, tal vez lo haga el año que viene.

El 27 de marzo veremos quién sale feliz de la entrega de premios y quién se va a su casa con las manos vacías. Esperemos que al menos la fiesta tenga algo del esplendor de otras épocas.

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