Elección en el SNTE: ¿otros 6 años de opresión?

César Peña

México, 24 de febrero.- Elección en el SNTE: ¿otros 6 años de opresión? Al darle entrada la Secretaría del Trabajo a las modificaciones al Reglamento de Elección para Directivas Seccionales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), entregados por Alfonso Cepeda, se autoriza el relevo en todo el sindicato, comenzando por las seccionales, algo que rechaza el magisterio en resistencia, ya que las actuales dirigencias serán las encargadas de organizar las elecciones, vigilarlas y calificarlas, siendo juez y parte y con ello, ganar todo con dinero ilegal, amenazas y coacción para garantizar que la disidencia siga siendo pisoteada por los siguientes años.

La propuesta de Cepeda y compañía, quienes promovieron la contrareforma educativa de Peña Nieto que generó muertos, desplazados, acosados y despedidos, se basa en llamar al voto “universal, libre, directo, secreto,  personal e intransferible”, lo que en realidad es una trampa, pues aunque se escucha de avanzada e incluyente, sólo aplica para miembros del SNTE.

Tales miembros son, bajo este Reglamento, quienes acrediten su pertenencia con una credencial, misma que desde luego no podrán obtener los opositores, pues como menciona Moisés Jiménez Sánchez, líder moral del magisterio hidalguense, el grupo en el poder tiene el control de la expedición de tales credenciales, por lo que la disidencia resulta de entrada marginada con esta medida.

De iniciar el cambio en las seccionales y no a la inversa como lo pide Maestros por México, no será el INE quien se encargue de organizar este relevo, sino las mismas dirigencias locales, quienes actualmente tienen a su disposición carretadas de dinero y pueden aplicar libremente mecanismos de presión y amenazas para garantizar su triunfo.

Incluso, la elección de los dirigentes seccionales, sería en las sedes que ellos mismo dispongan, donde tendrían absolutamente el control de todo, desde la forma de votar, los padrones, los mecanismos de impugnación, quedando abierta la posibilidad, en todo momento, de cometer fraude ya sea antes, durante o después del proceso, pues ellos son juez y parte de la elección.

No hay en esta propuesta de Cepeda, la intención de limitar, cerrar o cancelar las chequeras que los líderes tienen en este momento, en que podrán comprar voluntades libremente, prometer o coaccionar el voto. Se impondrá el reino del antidemocracia y el fraude. Será una simple simulación.

Por el contrario, de iniciarse primero el relevo en la dirigencia nacional, además de que el INE intervendría garantizando equidad y que no haya manos de lidercillos ni dinero sucio corriendo libremente, se haría efectivo el voto universal con un padrón real.

Por ahora, bajo este Reglamento que está a punto de llevarse a la práctica, existe el alto riesgo de que aparezcan prácticas que se creían desterradas como el ratón loco, el carrusel, la urna embarazada y tantas más pues no habrá más ojos que supervisen tales elecciones que los de los reaccionarios que detentan actualmente el poder en el SNTE.

Lo peor es que la renovación de las 61 secciones sería un mero trámite para que la derecha, esa misma que tomó por asalto el poder con Peña Nieto y que seguiría por los siguientes años y con ello, los ahora damnificados que no han sido ni reubicados ni han recibido sus salarios retenidos o que han sido acosados,  y no han conocido la justicia, seguirían igual.

El piso parejo que pide la disidencia, está a punto de ser letra muerta con este, arbitrariamente ignominioso, Reglamento de Elecciones que hoy se ha aceptado como parte de la Reforma Laboral.

¿Dónde quedó la promesa de justicia a los afectados, de dignidad y democracia si así se garantiza que todo siga igual?

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