El gran Neruda abandonó a su única hija por tener hidrocefalia

César Peña

México, 28 de enero.- El gran Neruda abandonó a su única hija por tener hidrocefalia, pero no sólo eso, la llegó a llamar  “punto y coma”, “vampiresa de tres kilos” y  un “ser ridículo”.

Neruda, ese gran poeta que el mundo le reconoció su capacidad literaria y poética recibiendo incluso el Premio Nobel de Literatura en el año 1971, contrasta con el inhumano padre que tuvo una hija llamada Malva, que  murió prácticamente en la indigencia y el abandono a los 8 años.

El nombre completo de la menor era Malva Marina Trinidad Reyes, concebida del matrimonio de  padre Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nombre real de Pablo Neruda y Maryka, nacida el 18 de agosto de 1934  en Madrid.

Ahí,  Neruda  era cónsul general. Pero para el poeta chileno, el nacimiento de una hija enferma  estaba fuera de todos sus cálculos.

Meses antes, en junio de 1934 publica “Residencia en la tierra” y conoce a la argentina Delia del Carril, afiliada al Partido Comunista Francés, la famosa “Hormiguita”. Delia le lleva 20 años y el romance será instantáneo.

 Al mes de su nacimiento Neruda escribe a su amiga argentina Sara Tornú: “Mi hija, o lo que yo denomino así, es un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma, una vampiresa de tres kilos”. El 8 de noviembre se separa de Maryka y ese día abandona a Malva.

Llamaba a su hija “punto y coma” por la proporción entre su cabeza y su cuerpo, algo que hoy es un insulto, inadmisible para cualquier persona, más cuando se trataba de un personaje de las letras.

Con “Hormiguita” se dirige a París y comienza el secreto del abandono de Malva, durante años encubierto con la complicidad de la cofradía literaria latinoamericana y el Partido Comunista chileno, que también ocultaron abusos y malos tratos a decenas de mujeres.

 Maryka se acerca a una iglesia de La Haya, donde encuentra una guardería para Malva. Allí será cuidada por el matrimonio de Hendrik Julsing y Gerdina Sierks. Neruda nunca responderá a las súplicas de ver económicamente por su hija.

Pero el soberbio Neruda sólo se limita a responder  “mi último centavo lo gastaré en enviar esta carta”. La hija del nobel de Literatura murió a los 8 años el 2 de marzo de 1943 en Gouda en el abandono y la pobreza.

Aunque muchos medios españoles publicaron esta historia, la Fundación Pablo Neruda niega la historia y afirma que el abandono del poeta a su primogénita fue por las condiciones sentimentales y el difícil ambiente de la época.

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