Tres bomberos estadounidenses mueren al estrellarse su avión en Australia

Australia, 23 Enero (Agencia AFP).- Tres bomberos estadounidenses murieron este jueves al estrellarse su avión en el sureste de Australia, donde el fuego gana terreno gracias a los vientos y a una nueva subida de las temperaturas.

Los incendios forestales que están devastando esta región de Australia desde hace semanas habían perdido fuerza en estos días gracias a las lluvias y a un descenso de las temperaturas. Pero la batalla contra el fuego se recrudeció el jueves, especialmente en siete focos de incendios.

Justamente en uno de ellos, situado en las Snowy Mountains, en Nueva Gales del Sur, trabajaba el C-130 Hércules con el que se perdió el contacto pasado el jueves al mediodía.

Las autoridades australianas confirmaron poco después que el avión se había estrellado unos 120 km al sur de Canberra y los tres estadounidenses a bordo habían fallecido.

Se ignoran aún las causas de este accidente, pero el jefe de bomberos de las zonas rurales de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons, mencionó poco antes que las condiciones de trabajo para estos aviones eran “muy difíciles” debido al viento.

El ministro australiano de los Servicios de emergencia, David Littleproud, consideró que la tragedia ilustra “los peligros” a los que los bomberos están dispuestos a hacer frente para proteger a la población.

– Vuelos peligrosos –

Las autoridades anunciaron que las banderas ondearían a media asta el viernes en Nueva Gales del Sur en homenaje a estos tres bomberos.

Con sus muertes asciende a 32 el saldo de víctimas mortales desde el inicio de los incendios en Australia. Los tres estadounidenses tenían mucha experiencia en este tipo de situaciones y trabajaban para la compañía canadiense Coulson Aviation, contratada para ayudar a Australia en su lucha contra los incendios.

La compañía decidió mantener en tierra a todos sus aviones tras el accidente. El apoyo aéreo en las tareas de extinción del fuego es esencial, aunque la principal labor la realiza un batallón de bomberos y voluntarios en tierra.

Los servicios meteorológicos australianos habían previsto el jueves vientos de unos 90km por hora en la región. Pero Fitzsimmons consideró que eran más fuertes en el momento del accidente.

“Estamos intentando encontrar aviones y helicópteros más grandes, pero es difícil. Es muy peligroso que vuelen”, dijo.

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