El catolicismo está enfermo de pederastia

César Peña

Pachuca, 11 de enero.- El catolicismo está enfermo de pederastia. No hay semana en que no registren casos de abusos sexuales en ese culto a tal punto que ya le está costando la pérdida de credibilidad al Vaticano y desde luego, la de fieles.

A partir del año 2005 se comenzaron a destapar decenas de casos de abuso sexual a menores en el seno de la Iglesia Católica, tantos, que le costó el puesto a Benedicto XVI, sin embargo, con la llegada de la era informática, ya nadie su pudo esconder y se multiplicaron estos casos.

Europa, América, Oceanía y hasta en África han aparecido cientos de miles de víctimas de sacerdotes pederastas que han mancillado no sólo la fe de estos inocentes, sino su confianza y la de sus familias, que han derivado en sendas denuncias penales y hasta el momento, algunos curas encarcelados.

 Si la Iglesia Católica quería que los fieles regresaran al redil, al destaparse los casos de abuso sexual ha sucedido lo contrario; han huido de manera constante, vaciando las iglesias.

Esta crisis se profundiza sin importar la reforma del Papa Francisco, que se antojaba profunda y definitiva, sin embargo, este culto no ha sobrepasado los 1200 millones de fieles que planeaban para el año 2010 y cada día se van muchos para nunca más regresar.

Se están sacudiendo las raíces del catolicismo a tal punto que las iglesias están cerrando, ya nadie quiere ser cura y a pocos les interesa escuchar hablar de moralidad a sacerdotes que abusan de niños o son gays o hasta están casados.

Para colmo, los matrimonios bendecidos por el catolicismo están a la baja y los divorcios al alza; se desmoronan sus pírricas instituciones junto con su credo. Nada, por el momento, lo salva.

Países tradicionalmente católicos se pierden en la apatía; aumenta el ateísmo y el seguimiento de otros cultos. México, tradicionalmente católico, pasó del 99 por ciento de su población en 1900, al 82.7 por ciento en el 2010 y la caída es constante.

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