El criminal bloqueo a Cuba impide importar tecnología para la salud

La Habana, 4 de octubre.- El criminal bloqueo a Cuba impide importar tecnología para la salud. No es posible que el sistema médico cubano pueda a acceder a máquinas para curar la salud de sus habitantes.

Si se intenta acceder desde Cuba al catálogo de la empresa Thermofisher para obtener información sobre el AmnioMax-II Complete Medium, un reactivo que se utiliza para el diagnóstico de enfermedades cromosómicas como el síndrome de Down o la Trisomía 13 en el estudio prenatal de las gestantes, de inmediato podrá comprobar que esa información «no está disponible para Cuba», y tampoco puede comprarse desde la Isla directamente a los proveedores, dio a conocer Granma.

Este, es apenas es uno de los tantos ejemplos que la doctora Yudelkis Benítez Cordero, especialista de primer grado en Genética Clínica, máster en Atención Integral al Niño y subdirectora a cargo del área de Asistencia Médica del Centro Nacional de Genética Médica, menciona al referirse al impacto que sobre el desarrollo de la genética médica cubana tiene el bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense impuesto a la Mayor de las Antillas desde hace casi seis décadas.

La actividad diagnóstica e investigativa de esa institución –donde se lleva a cabo la determinación de más de 120 enfermedades de origen genético– requiere del uso de equipamiento de laboratorio, programas informáticos y reactivos de origen estadounidense, cuya adquisición no es posible o se ve perjudicada como consecuencia del cerco económico contra Cuba, afectando el Programa Nacional de Diagnóstico, Manejo y Prevención de Enfermedades Genéticas y Defectos Congénitos, refirió la especialista.

En el caso específico de los reactivos –sostuvo la entrevistada–, tanto para el laboratorio de biología molecular como para el de citogenética, tienen que adquirirse por terceros países, lo cual demora su llegada y a la vez encarece su costo.

Doctora Yudelkis Benítez Cordero, especialista de primer grado en Genética Clínica. Foto: Lisandra Fariñas Acosta
Según Benítez Cordero, los daños de esta genocida política al interior de la especialidad, se reflejan en la obtención de equipamiento y aditamentos de alta tecnología para el diagnóstico de los errores innatos del metabolismo, un grupo de enfermedades genéticas que pueden producir secuelas importantes como desnutrición, convulsiones, discapacidad intelectual e incluso la muerte. «La mayoría es de fabricación estadounidense o tiene componentes de ese origen, lo cual impide su comercialización en Cuba».

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