Delincuencia senil despoja a gente de casas y parcelas en el Altiplano

César Peña

Zempoala, 19 de octubre.- Delincuencia senil despoja a gente de casas y parcelas en el Altiplano. Desde 1983 roban impunemente a campesinos y gente usando abogados corruptos e iniciando juicios para obtener documentos y escrituras.

Una banda bien organizada de delincuentes ha azotado a Zempoala y diversos municipios del Altiplano, desde hace por lo menos tres décadas despojan a campesinos y ciudadanos de sus casas, parcelas y terrenos de manera impune, recurriendo a abogados corruptos para que el despojo sea con la ley en la mano y así las víctimas dejen irremediablemente sus propiedades pues son echados, muchas veces con la Policía.

Comandada por los hermanos Lázaro Francisco y Fidencio Cruz Escobedo, han encontrado en la promoción de juicios y demandas contra personas que carecen de escrituras y títulos de propiedad, su modus vivendi que les ha redituado en millonarias ganancias con las que han construido su imperio del crimen.

En particular, Lázaro Francisco Cruz Escobedo, no trabaja desde el año de 1983, fecha desde la cual se ha dedicado al despojo de tierras luego de haber trabajado en la oficina de Catastro de la alcaldía de Zempoala en esos años y darse cuenta que muchas personas carecen de documentos legales de sus propiedades.

Con domicilio en la comunidad de Acelotla, donde simula tener un restaurante, este hombre ha recurrido al principio de inversión-ganancia al ponderar el escaso dinero que desembolsa para iniciar procesos legales como abogados, levantamientos topográficos, valuadores catastrales, etc, para luego quedarse con sus predios mismos que vende a precios del mercado que por mucho superan lo que gastó para hacerse de ellos.

Decenas de víctimas

En el año de 1998, Lázaro, apoyado por su hermano Fidencio, intentaron despojar a los ejidatarios de Oxtoyuca de la parcela ejidal, para lo cual inició una reclamación legal con abogados argumentando que era suya y aportando pruebas ficticias y otras con engaños como firmas de algunas autoridades locales, para mostrar que presuntamente tenía la posesión legal del predio de 8 hectáreas.

Lo mismo intentaron contra Guadalupe Monroy Mejía, ejidatario de San Antonio, a quien intentaron despojar de su parcela por la misma fecha, terminando en el 2003 con la derrota para Lázaro, a quien un juez giró orden de aprehensión por el delito de despojo.

Pese a todo, la vida criminal de este hombre de la tercera edad cuya edad ya ronda en los 80 años, ya era prolífica, pues en esa fecha ya había consagrado su método de despojo de otras propiedades.

En el año 2014, ambos hermanos iniciaron el proceso de despojo contra Guadalupe Baños Escobedo de un terreno que compró en el año 2004 a Asunción Suárez Romero, vecino de la localidad de El Cerrito y cuñado de los hermanos, aprovechando que la mujer aún carecía de escrituras.

Un programa de escrituración iniciado por la administración de Francisco Olvera Ruiz, ofreció a toda la gente la oportunidad de regularizar sus terrenos donados o comprados así como Guadalupe, con pocos papeles, pero con el aval de las autoridades locales. Pero eso mismo intentaron hacer la dupla de sujetos, quienes vieron la oportunidad de que les saliera casi gratis despojar a la mujer de su terreno y metieron sus documentos incluyendo su predio, lo cual fue detectado a tiempo por Guadalupe.

Fue entonces cuando inició una guerra legal que aún no acaba, pues Francisco y Fidencio han utilizado todos los recursos para quitarle el predio a Guadalupe, incluyendo la compra y complicidad de autoridades (la hija de Fidencio, Candelaria, les firmó los documentos para concretar el despojo siendo delegada de la comunidad), la intimidación y el acoso para que desista de sus pretensiones y les deje su casa.

Ambos sujetos no tienen recato ni por su propia familia, pues en el año 2017 Francisco despojó a su propio hijo de un restaurante que el joven adquirió y financió desde los Estados Unidos, donde se encontraba laborando para poder construir un futuro aquí que nunca encontró con su ambicioso progenitor.
En el año 2008, aparecería otra víctima más de estos sujetos: Aurora, quien fuera esposa de su hermano menor Agustín Cruz Escobedo, a quien le quitaron más de la mitad de su terreno ubicado también en el municipio de Zempoala.

En la mira de las autoridades

Hoy, producto de este mecanismo ilegal que hicieron legal como lo han hecho otras bandas de delincuentes en la Ciudad de México y Edomex, estos hombres tienen un imperio de por lo menos diez parcelas, 15 casas, autos, tractores y una vida llena de lujo y comodidades producto del robo.

Hay historias de despojo que los señalan a ellos como los autores en comunidades, además de San Antonio y Acelotla, en Venustiano Carranza, Tepa, El Cerrito, cabecera municipal, San Juan Tepemazalco, Zacuala, El Barrio y también en los municipios contiguos de Tlanalapa y Singuilucan donde han dejado la huella de que el robo legalizado es posible, dejando a decenas de familias sin sus propiedades.

Por esta situación, la Procuraduría General de Justicia ya les sigue la pista a estos sujetos y está llamando a quienes han sido víctimas de despojo a presentar las respectivas denuncias para así poder procesar a estos sujetos a los que ni su avanzada edad ha frenado en sus propósitos criminales.

Curiosamente, ambos sujetos son producto de una herencia criminal, pues sus padres eran propietarios de un negocio de comida en la carretera México – Tulancingo donde además, clandestinamente, se prostituía a mujeres, principalmente jóvenes durante la década de los 70 y principios de los 80, generándoles copiosos dividendos.

Hoy, siguen ellos mismos, estos pasos en la delincuencia “legal y con papeles”.

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