#Opinión La columna #Demens de Hugo César Martínez “Al Maestro León Portilla”.

Don Miguel León Portillla:

Sirvan estas líneas para expresar la admiración a un grande de las letras y de la palabra.

Era la Ciudad de México, un 22 de febrero de 1926 cuando vio la luz un ser humano de singular alegría, cuyo nombre aparece en los documentos académicos como Miguel León-Portilla, el que fuera a convertirse en un filósofo e historiador del México contemporáneo, quien al paso de los años llego a figurar como un erudito en materia del pensamiento y la literatura de la cultura náhuatl. Quien a partir de 1988, se desempeñó como investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en 1995, recibió la Medalla Belisario Domínguez.

Un estudioso que nos acercó al mundo indígena mesoamericano, a la filosofía y un humanista de los más grandes maestros que siempre conservo la juventud y calidez de la curiosidad de un joven alumno, su manera tan accesible de trasmitirnos a los mundos más lejanos.

El que dio voz a los vencidos.

Hoy lo despedimos con gran afecto, por quienes hemos tenido entra las manos parte de su obra, cabe mencionar que forjo mas de 500 artículos de investigación científica, a través de su paso conquisto América Latina, Estados Unidos, Europa, e Israel. Querido y amado por los pasillos de la UNAM, siempre disponible para atender cuestionamientos, amable con sus alumnos, distinguido entre los Honoris Causa, llego a ser nombrado mas de 30 ocasiones con este grado, y con un aproximado de 150 condecoraciones, su obra “La visión de los vencidos”, ha sido traducida a más de 20 idiomas, un hombre con un esquema mental en procuración por la lengua materna, quien fijo su camino en la cosmovisión y el amor por México, maestro de maestros, historiador de historiadores, hoy te decimos gracias por tu legado, buen viaje a Mictlan.

 

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