La Columna #ApunteMillenial de Susana Ángeles Asambleas de consulta indígena en Hidalgo: una ventana a distintas cosmovisiones

Por resoluciones de la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo dentro de los juicios interpuestos por personas indígenas, esta LXIV Legislatura tiene la obligación de actualizar la ley en materia de participación electoral indígena, un tema que legislaturas anteriores habían sido omisas. Para cumplir lo anterior, un requisito indispensable fue la consulta a los propios pueblos indígenas hidalguenses, llevada a cabo el pasado 5 de agosto con la intención de que fuese previa, culturalmente adecuada, libre, informada y de buena fe. En las siguientes líneas, compartiré algunas de mis principales impresiones.

Ese día a la misma hora, se realizaron siete asambleas a lo largo de la geografía estatal: Ixmiquilpan, Huejutla de Reyes, Zimapán, Tenango de Doria, Tulancingo de Bravo, Tepeji del Río de Ocampo y Molango de Escamilla. Ahí se dieron cita representantes de diversas comunidades, quienes previamente pudieron conocer una convocatoria en tres lenguas: español, náhuatl y hñahñu. Personal del Congreso adscrito a la Coordinación de Asesores, al Instituto de Estudios Legislativos y a la Secretaría de Servicios Legislativos, así como autoridades del sistema de partidos, autoridades electas por usos y costumbres, traductores, representantes del Instituto Nacional Electoral y de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, legisladores e integrantes de los pueblos indígenas, nos reunimos para realizar un ejercicio principalísimo de la buena política: escucharla opinión de aquellos a quienes va dirigida la intención de reforma.

Desde la sede en Molango, invitada por la diputada Rosalba Calva, electa por aquella región, me integré en la mesa relativa a los sistemas de usos y costumbres. Al principio, los participantes intervenían poco, pero conforme fue pasando el tiempo, mujeres y hombres indígenas se mostraron entusiasmados por aportar sus conocimientos. Así fue posible conocer, desde mi ignorancia confesa, la importancia y significado de las figuras de los delegados, subdelegados, alcaldes, mayordomos, comisariados, consejos de vigilancia, jueces y alguaciles, como símbolos de organización enraizadas en tradiciones comunitarias donde la propiedad privada era la excepción y los bienes comunales, la regla.

Asimismo, hablando su propia lengua, las personas más jóvenes consideraron que algunas otras comunidades no enviaron representantes porque quizás se sintieron intimidados y con incertidumbre ante la novedad que representaba ser consultados por el Congreso del Estado. Por otro lado, uno de los mayores, hablante náhuatl, se dolió de los delegados, que al comenzar a recibir y entregar apoyos se quedaban con una parte, a su decir “algo se torció”, sobre todo porque su servicio era honorífico, un trabajo social. De la misma forma, lamentó que algunos jóvenes que optaban por la migración regresaban “peleando”: exigiendo derechos comunales, pero negándose a participar de las tradiciones y cooperaciones, inclusive faltando al respeto a los mayores.

La mayoría de los participantes se pronunció en favor de que pudieran tener la posibilidad de regirse por usos y costumbres, reconociendo que era importante que dichas reglas fomentaran la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Algunos opinaron que la existencia de acciones afirmativas en materia indígena (establecer una cuota mínima de candidatas y candidatos indígenas a cargos de elección popular) podría ayudar a rescatar el trabajo comunitario. Muchos se mostraron entusiasmados y comprometidos a darle seguimiento a los resultados.

 

En lo personal, puedo decir que ese día en Molango ha sido una de las más enriquecedoras experiencias en mi vida. Las mujeres y hombres indígenas hidalguenses que participaron en aquella mesa me permitieron abrir una ventana hacia otras cosmovisiones donde la solidaridad, el sentido de pertenencia al territorio y a la comunidad, el aprovechamiento comunitario de los bienes y la vocación del servicio social no ha sido solo una utopía, sino una realidad. En el mismo sentido, me hicieron ver con mucho entusiasmo la posibilidad de establecer en la legislación espacios mínimos para la representación indígena: seguramente  serían buenos aliados en el ejercicio de dignificar la política.

Apuntemillenial:

En los próximos días se estará analizando la reforma electoral. Recuerda que puedes ver las transmisiones de las sesiones plenarias en vivo a través del canal de Congreso del Estado de Hidalgo en Youtube.

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