En el día del Psicólogo…

Uno de los pilares fundamentales en los que trabaja continuamente el campo de la psicología es la Salud Mental. En una realidad precaria (tal como la retrata la antropóloga Segato) donde el hombre es un ser carente de muchos aspectos vitales como la seguridad, el empleo, la salud, la educación, el ingreso, etc., gozar de una estabilidad y un estado de bienestar generalizado es quizá, uno de los mejores sueños a los que podemos aspirar.

Los especialistas en Salud Mental, como los psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y otras ramas médico-sociales se enfrentan a una tarea titánica: hacer su trabajo desde los límites de su trinchera, aquella a la que pocas veces alcanza a salpicar el 2.2% de presupuesto para la Salud Mental y que en números reales representa casi nada comparado con lo que realmente se requiere para atender a una población que necesita de este tipo de atención y de la que cada vez la cifra va en aumento.

Las tendencias señalan que para 2020 la depresión será la primera causa de incapacidad en la población económicamente activa en nuestro país. México es un país donde padecimientos relacionados directamente con la Salud Mental están alcanzando el protagonismo de otros padecimientos como el cáncer o diabetes, desafortunadamente a los padecimientos de la Salud Mental se le otorga menos atención debido a la falsa idea de que son padecimientos de menor importancia, que “ya pasarán”, que “el tiempo los cura” o que a todos en algún momento de nuestra vida nos sucede y que así como llegan tendrán que desaparecer, sin la necesidad de acudir a algún especialista o en todo caso prefiriendo acudir a la tradición popular como la chamanería, santería y otros demonios curativos.

Las instituciones encargadas de la Salud por su parte, también prestan mayor atención a aquellos  padecimientos de síntomas más visibles y de estadísticas más precisas, y es que, en el tema de Salud Mental  contamos con cifras aproximadas y con indicadores poco concretos que dan cuenta de una realidad sesgada y parcial: revisando datos relacionados a la salud mental en nuestro país encontré una gráfica de pastel proporcionada por el INEGI elaborada con tres ítems únicamente (se ha sentido deprimido, nunca se ha sentido deprimido y no sabe) que finalmente proporcionan poca información sobre la condición real del padecimiento en el país, esto trae consecuencias poco favorables para la tarea que desempeñan los especialistas en atención de Salud Mental, principalmente porque a partir de estos datos se generan políticas públicas sanitarias que no se ajustan a la realidad.

Hoy, en el día de psicólogo, nos corresponde reconocer la labor de estos especialistas en la tarea de recuperar la armonía socioemocional de los pacientes, tarea que al parecer sería más sencilla con el apoyo y contribución de otras instituciones en posibilidad de asistir positivamente dicho objetivo como sucede en Cuba, país con un sistema nacional de salud fortalecido en donde la participación de todas las demás instancias sociales contribuyen a que la salud mental del ciudadano sea fuertemente resguardada como uno de los principales objetivos de su política en salud y donde asistir al psicólogo o al psiquiatra representa una cita de rutina como cuando se tiene una cita para medir la masa corporal.

A propósito del día del psicólogo, de Cuba y de instituciones públicas empáticas, la Doctora en Psicología Andrómeda Ivette Valencia Ortiz, quien actualmente se desempeña como Directora Académica de Servicios Psicológicos Integrales de México (SEPIMEX),  comparte  en una plática que sostuvo con su servidora, una anécdota en la que comenta que la caída del Boeing de Cubana de Aviación en 2018  donde perdieron la vida más de cien personas, coincidió con su asistencia a un congreso en dicho país y que pudo percatarse de la respuesta de la sociedad ante tal siniestro; la respuesta ante la emergencia incluyó algunos datos impactantes (y sorprendentes a los ojos de los países no socialistas) como el hecho de anunciar la noticia en los medios de comunicación una sola vez (sin repetirlo hasta el cansancio y sin generar crisis en la población) y desplegar de inmediato un plan de contingencia que incluía especialistas en medicina social para ocuparse de las calles, de las instituciones de salud y de los medios para atender a la población afectada directa o indirectamente por el siniestro. Medios de comunicación, gobierno y  especialistas trabajando en un fin común.

Los especialistas en Salud Mental en nuestro país y los mexicanos también merecemos una estructura sólida de atención de primer nivel, las políticas públicas en este tema requieren atención urgente porque se acerca del 2020 y seguramente no deseamos cumplir la profecía que nos coloca en uno de los países más deprimidos del mundo.

 

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