COLOSIO A 25 AÑOS: TEORIAS DEL MAGNICIDIO DE ODIO Y RENCOR.

El 23 de marzo de 1994 quedará en la memoria colectiva de los mexicanos como el Magnicidio del Siglo que marco el rumbo del país. Lleno de contradicciones, confusiones y respuestas inconclusas y aún sin tener a un responsable directo de tan atroz magnicidio. Sin embargo, si se pueden sacar muchas conclusiones y una de ellas es precisamente que, fue un magnicidio de odio y rencor. Razones varias, las cuales intentaremos dar cuenta. Primero, Colosio fue candidato emanado de aquel Partido hegemónico, por obvias razones, fue un Candidato de “Estado”, es decir, con el visto bueno del presidente en turno que, evidentemente después resulto incomodo y ajeno a los intereses de la elite política que gobernaba para entonces. Segundo, se manejó durante algún tiempo la teoría que Colosio durante la mañana de su asesinato recibió una llamada que le advertía desistiera de la candidatura, tercero, se llego a sostener como hipótesis central que el asesinato fue ejecutado por un hombre solitario, que después se desecho argumentando un complot de Estado en contra del entonces candidato presidencial, cuarto, las versiones sobre la implicación del crimen organizado y carteles de la droga también fue una teoría que circundo durante los meses y años posteriores a la muerte de Colosio. Así mismo, el asesinato de Colosio estuvo lleno de incongruencias tales como, el día de la visita a Lomas Taurinas considerada en aquel entonces como una zona marginada, en pobreza extrema y no se diga foco rojo de la delincuencia el CEN del PRI ordenó a las autoridades estatales y municipales no enviar policías al evento argumentando no ser requerida por el candidato para no dañar su imagen. Lo cual, evidentemente al cabo del tiempo y de haberse hecho de conocimiento público dicha instrucción, aún causa indignación y cabe la pregunta ¿Por qué al interior del partido que lo abanderaba se dio dicha instrucción?, ¿Cuál era el objetivo real de impedir que la policía estatal y municipal salvaguardara la seguridad del candidato en cuyo lugar sabían perfectamente que estaba en riesgo la seguridad del entonces candidato? Así mismo, al día siguiente del magnicidio se ordeno por parte del PRI la pronta remodelación de la escena del crimen, lo cual entorpeció sobre manera las investigaciones del asesinato.

Pero hablemos de Colosio, según versiones de quienes lo conocían era un hombre sobrio, justo, solidario, con un brillo incandescente en sus ojos, sonrisa sincera, con tierna mirada y decisiones firmes, y quien se refería a sus simpatizantes como “Amigos y Amigas” tenía toda la actitud de generar un cambio en este país. Sin embargo, después de aquel discurso en Lomas Taurinas según se ha documentado en diversas investigaciones periodísticas era un caos total al grado que su equipo temía por su seguridad y la preocupación de cómo salir de aquel lugar en medio de la gente. Confusión que fue aprovechada para quien o quienes tramaron el magnicidio de odio y rencor hacia cuyo personaje la gente veía como una esperanza para toda una nación. Evidentemente el Asesinato de Colosio enrareció el clima político en todo el país. Corrían versiones que la relación entre Colosio y el entonces presidente de la republica se hallaba fracturada por no decir que privaba un clima hostil entre ambos personajes de la vida política del país.

Sin embargo, en las mas de 68 mil hojas que componen el expediente de dicho asesinato, se sostiene la hipótesis que fue un “asesino solitario” y quien disparo y dio muerte al entonces candidato Luis Donaldo Colosio con un revolver Taurus Calibre 38 super, según obra en el expediente fue Mario Aburto Martínez. Quien acabo con la vida del entonces candidato presidencial. De igual manera, ante indignante magnicidio ha quedado demostrado que la versión del asesinato de Colosio estuvo fundada en testimonios que ni siquiera estuvieron en el lugar de los hechos.

La pregunta que aún queda sin ser respondida ¿Qué motivó a cometer tal magnicidio de un candidato a la Presidencia de la Republica? Evidentemente la respuesta esta en quien o quienes planearon, perpetraron y consumaron el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta aquella tarde del 23 de marzo de 1994 y que al cabo de 25 años se puede establecer que fue un crimen de Estado con un alto grado de odio y rencor debido a intereses que se veían trastocados por una elite que no estuvo de acuerdo con el posicionamiento que había fijado el candidato en sus discursos que pronuncio ante miles de personas en diferentes partes del país.

También queda claro que estos 25 años de su aniversario luctuoso hay más interrogantes que respuestas. Lo que, si queda claro que la vida política nunca volvió a ser la misma, la sociedad en general quedo en shock y con un dejo de desaliento y desesperanza, también se coarto la posibilidad a un personaje cuyo discurso estuvo plagado de esperanza.

A dos décadas y un lustro del asesinato de Colosio. Queda en la memoria colectiva aquellas frases y discursos como el que pronuncio en la Huasteca “La violencia no puede ser ni método ni fin. La paz, la estabilidad, la armonía y la legalidad son las vías de toda solución verdadera.” O bien, aquel discurso que pronunció en Chiapas “debemos de reflexionar sobre la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros”. O aquel en el que sostenía que “Tenemos que asumir la autocrítica y tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio. Y el que más se asegura influyo para asesinar a Colosio “¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentísmo, a la corrupción y a la impunidad! Es la hora de la Nación”.

Y en efecto a 25 años de distancia aún sigue existiendo esperanza, la sociedad aguarda y clama por un cambio sustancial no solo en la vida política, social, económica, cultural sino, en políticas publicas tendientes a mejorar la estabilidad social, el ingreso, la educación de calidad, por un sistema de salud pública digno. Se aspira en todo terreno a ser una Nación Solida, Innovadora, llena de trabajo, bienestar, alejados de la corrupción, el influyentísmo, la impunidad y que realmente prive un Estado de Derecho con igualdad de oportunidades y acceso a una vida decorosa. Claro que se puede, y se vale aspirar a ello. Finalmente, sirva este homenaje en Memoria de Luis Donaldo Colosio Murrieta para que nunca más vuelva a ocurrir un magnicidio de repercusiones inimaginables y poder generar un cambio verdadero, pues a 25 años de distancia urge retomar el rumbo de una gran nación como la mexicana.

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