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Hidalgo

Infamias contra obreros en empresas de Pachuca

Publicado

el

César Peña

Pachuca, 8 de enero.- Indefensos, reducidos, pisoteados en sus derechos laborales por las empresas a las que sirven, trabajadores hidalguenses son sometidos a auténticas infamias de parte de sus empleadores, siendo hasta revictmizados cuando los ocurre alguna desgracia.

Las empresas Sigma Alimentos y Carnival, que se ubican sobre el corredor industrial La Paz en la capital hidalguense, son un ejemplo de la involución que sufren los derechos laborales de los obreros.

En la primera empresa trabaja Gulmaro López en el área de entrega. Es chofer de una unidad que cubre una amplia ruta que va desde Mineral de la Reforma hasta Pachuca. Entró hace unos meses con un sueldo bajo, pero suficiente para mantener a su familia.

El 3 de enero, Gulmaro, tras las fiestas de fin de año, retornó a sus labores haciendo entregas por diversas colonias de Mineral de la Reforma. Era temprano, cuando le tocó acudir a La Providencia, sin embargo, al descargar sus productos, fue encañonado por un par de sujetos que lo despojaron de dinero y mercancía.

No conformes con el hurto, le quitaron también su cartera y teléfono celular. Dio cuenta de todo ello a la empresa, que en vez de apoyarlo para interponer la correspondiente denuncia penal ante el Ministerio Público, le fue contabilizada la mercancía robada para…, ¡cobrársela!

“No valieron protestas, el susto que me lleve ni que a mí también me robaron mis pertenencias. Se limitaron a contar lo robado y descontármelo en las siguientes quincenas”, indicó el compungido Gulmaro.

Pero esta historia de injusticia contra los trabajadores se repite, casi a calca, en Carnival, factoría que produce ropa interior tanto para el mercado nacional como para el externo.

Ahí, Ronaldo Luna prestó sus servicios en el área de transporte por cinco meses. Nunca le dijeron que no había nada parecido al pago de viáticos cuando salían a entregar embarques a otros estados ni tampoco hospedaje.

Relata que en la primera ocasión que salió a hacer una entrega a Puebla, tuvo que pagar de su raquítico sueldo de mil 100 pesos semanales, su propia comida. Junto al chofer y otros dos ayudantes juntaron para hospedarse en una posada barata.

Aunque tenían previsto ir y venir el mismo día, un retraso en la recepción del embarque hizo que se quedaran dos días más que salieron de sus ingresos. Finalmente fueron atendidos simplemente para rechazarles todo el pedido por errores de confección.

De regreso a la matriz de Carnival, supo entonces – aunque el contrato de trabajo no lo estipula -, que todos los trabajadores tendrían que pagar los 120 mil pesos del embarque rechazado.
Maniatado para replicar este exceso, simplemente vio como de su sueldo le descontaban semanalmente hasta el 60 por ciento, que tendría que pagar por lapso de un mes, por lo que no pudo más y renunció.

En el triunfo de los derechos laborales y la consagración de las relaciones obrero-patronales, así es tratado el obrero.

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