Rebelión patito de la derecha magisterial

La secuencia de sucesos que comenzaron con la aparición pública de Elba Esther Gordillo el 21 de noviembre y luego, la renuncia de Juan Díaz de la Torre al día siguiente, dejando la estafeta a Alfonso Cepeda, quien como primer anuncio dijo que se va a ir hasta el 2014, pues fue elegido “democráticamente”, sugieren una lectura de una resistencia pírrica e insostenible de cara a un desenlace anunciado en la reestructuración del sindicato magisterial más grande del país.

Ciertamente, la salida de Juan Díaz de la Torre obedece a la vieja lógica del sistema político mexicano; sino se iba, ya estaban en puerta varias denuncias penales ante la PGR por desvío de recursos y otros ilícitos, que en cualquier momento se le podían “activar”. Esta lógica vengativa de la era priista lo hizo dejar el cargo sólo un día después de que Gordillo Morales saliera a pronunciarse públicamente sobre su deseo de recuperar el sindicato.

Pero, ante los nuevos aires de la cuarta transformación, a Díaz de la Torre y la camarilla que aprobó la criminal Reforma Educativa de Peña Nieto, se les ocurrió que pueden retener el sindicato con esta maniobra, enfocada en este personaje, dejando intacta la red que traicionó los intereses magisteriales y a la propia Gordillo.

Salvaguardada su integridad y libertad, Díaz le apuesta a que su delfín, Alfonso Cepeda pueda quedarse en el cargo hasta 2024, sobre quien, aparentemente, no hay investigación alguna y en correspondencia, éste último sale inmediatamente tras la sucesión, a decir que no se irá. La necedad la basa en la vieja impunidad y cree que puede perpetuarla desconociendo su interinato.

A nivel estatal, otro síntoma de esta resistencia patito es la declaración de Luis Enrique Morales, quien tras la salida de Díaz de la Torre presuroso sostiene que no pasa nada en la dirigencia del SNTE, ignorando la tormenta al interior y el enorme descontento de las bases, subrayando con ello, su intención de tampoco dejar el cargo que asumió de manera porril el 24 de marzo del año pasado en el seno del 22 Congreso extraordinario de la sección 15 del SNTE.

Con un mensaje directo a Moisés Jiménez, interlocutor al que acusa de la ruina grupal –y no por sus propios actos-, y lógicamente, de estar en la antesala de la dirección nacional del SNTE, en el colmo de la demencia asevera que Jiménez Sánchez ¡no puede dirigir al magisterio nacional!

El mismo día, para cerrar filas en torno al proyecto de negarse a entregar el poder, el alicaído Partido Nueva Alianza, que tras haber perdido el registro de manera oficial, ordena a sus lacayos, buscar el registro estatal ante el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo, para capitalizar los pocos votos que lograron en la pasada elección, ya muy marginales pero atractivos para tener un partido propio con las prerrogativas que implica.

Si lograran tal objetivo, estarían recibiendo su constancia allá por finales del siguiente año y recibiendo luz verde para participar en un proceso electoral hasta el 2022. Lo que olvidan es que como siendo un partido con una dirigencia vertical que depende del magisterio, con el relevo nacional tendrán que entregarlo en el mismo paquete del sindicato. ¡Menudo favor a quienes les sucederán!

Esta resistencia de la derecha fascista y criminal del magisterio, no tiene posibilidades de triunfo en ningún escenario. Desde lo lejos, se ve como patadas de ahogado comenzando porque no tiene apoyo de ningún sector de arriba ni de abajo. Muchos han comenzado su proceso acomodaticio, sólo sus líderes se obcecan en seguir gozando de las mieles del poder que lograron a través de la sangre y el servilismo.

* Economista, escritor y periodista

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